Óscar Cuéllar Briseño | Poesía
Coyolxauhqui
Salve a ti
cascabel del cielo
carne
eres
mastican
tus músculos
nueva
sangre
vaso
tus huesos
cuarenta
estrellas
paren
tus faldas
marea roca
en un cuarto
oculta
tu rostro
víbora flamígera
creciente
o menguante
hasta que la noche
el nácar de
tus rayos
desangre
llena
al colibrí
del sol poniente.


El incendio de Roma
Ejecuto la lira del cambio
mi cabeza habla mi
sola y atiborrada de palabras
materia fatua
non facile comburitur
el fuego encima de las
siete colinas de Rómulo.
Las cuerdas de la belleza roja
horno a la mano
siento la quemadura de
mis barbas
la futura casa dorada
será cosechada con exequias
en el funeral de los plebeyos
¡Qué belleza cómo nos canta
el arpa de la vendimia feliz!
¡Venga tu más dulce melodía
hacia mis oídos aburridos!
Sólo el poder puede
cantar mientras todo arde.
El rock del témpano
Come on baby
light my fire
¡ay qué fuego
en el granizo!
Mirabas
Hello I love you
abiertos párpados
en la nieve.
People are Strange
melodía escarcha
un Manzarek
carámbano.
Abrazabas
Love Her Madly
con los raspados
de Jim Morrison.
L.A. Woman
acariciabas
aquel glaciar
sin pingüinos.
This is The End
un riff de Krieger
el Polo que
no era
un Ártico.
Te acercabas
When the music
is over
todo yo helado.
Besaste
todo es un témpano
come on baby
light my fire.


Berserker
1,2,3…100
quijadas postradas en los fiordos
filo coagulado
columnas vertebrales
océanos blancos resquebrajados
ondulan los sesos amarillos y rojos
banderas con olor a sal y herrumbe
la piel de oso copula con mi carne maloliente.
Un hacha hace
florecer
la aurora boreal en mi
cráneo
se empiezan a cortar mis
pensamientos
el trueno de Thor se
calla
deja relinchar a los corceles
en mi garganta
un grito seco como
lanza de gigantes
sube hasta las ramas
del origen
Yggdrasil.
¡Al Valhalla!, ¡Al Valhalla!
La aurora boreal se
apaga en mi
cabeza.
Agua salada se
vuelve la
sangre.
Mis tripas
se extienden.
Brazos abiertos
a recibir a las
Valkirias.
Serví a mis
Dioses.
Busco las estancias de
Odín.
Mi recompensa.
No encuentro los puentes de
arcoíris
ni el hidromiel
ni las mujeres.
Sólo hay
Rostros.
Mutilados.
Saqueados.
Convulsionan
mis pupilas.
Músculos
Rígidos.
Encallan
mis fuerzas.
Uñas de
ceniza
volcánica
me arañan.
Sacan mis ojos
de sus
cuencas.
Arrastran
flores
marchitas
mis
huesos
hacia los
cráteres
ahorcados
hielo eterno
de la
Nada.
!Al Val
ha
lla!
¡Al Val
ha
lla!

Óscar Cuéllar Briseño (Ciudad de México, 1990). Soy un asiduo lector y un poeta aficionado a la literatura fantástica y maravillosa, el horror y la ciencia ficción. Mi aspiración es que mi poesía refleje esa tentativa de lo imposible característica del género: la búsqueda del Santo Grial de los límites de lo dicho. 