Dr. Et al | Opinión
Manuscrito hallado en un brindis
Mi descenso a la locura comenzó con la presentación de un libro. Había asistido a la presentación de Democracia 3: la venganza, el esperado final de la trilogía ¡Vota y cállate! de mi respetado colega Leoncio Krauss, un sesudo análisis de los riesgos del exceso de la participación ciudadana en democracia. En el lugar se dieron cita todas las grandes figuras de lo que podríamos llamar la élite intelectual liberal mexicana, hombres y mujeres comprometidos con la democracia procedimental. Durante el brindis que siguió a la presentación, tuve oportunidad de escuchar conversaciones obscuras que, seguramente debido a mis pocas luces, me parecieron tan insípidas como los canapés que sirvieron. Me dispuse a salir. Dejé mi copa en una de las mesas, junto a un grueso engargolado que parecía no tener dueño. Leí el terrible título de la portada y, consumido por una curiosidad insana, lo guardé dentro del abrigo sin que nadie me viera y salí corriendo.
De vuelta en mi estudio, leí el contenido completo de aquel manuscrito maldito. Los horrores que guarda sólo son comparables con los que están contenidos en mi valioso ejemplar del Necronomicón. Desde ese día, no he podido conciliar el sueño. Los galimatías de la sección política, los terrores insondables del suplemento cultural, la locura de la neutralidad. Todo ello me ha llevado a perder el juicio casi por completo. Al principio, pensé que la humanidad no debía conocer estos horrores, pero poco a poco me he convencido de la necesidad de hacerlos públicos. Por ello, transcribo la primera del documento. Lean bajo su propio riesgo. El terrible título del manuscrito endemoniado es…
Manual de estilo de Letras Libres, Nexos y anexas
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De la sección política. El embate de los gobiernos populistas de nuestro país se ha dejado sentir en nuestra publicación. Dado que constituyen una amenaza a la libertad de expresión (que sigamos publicando como si nada es un hecho aislado), nuestro deber es combatirlos por todos los medios posibles. Así, nuestra edición mensual está dedicada a hacer una recopilación de los errores de la administración, es decir, de todos sus actos, desmenuzándolos en defensa de la libertad y de la democracia. Le aconsejamos que en sus escritos haga uso de términos como «división de poderes», «pesos y contrapesos», «institucionalidad», «autonomía», «constitucionalidad», derechos humanos» y demás palabras del amplio diccionario liberal- democrático. Así, lucirá como todo un liberal comprometido con las instituciones.
De la originalidad de los textos. Buscamos que todos los textos cuenten no sólo con el aparato crítico necesario para sustentar el argumento, sino que tengan puntos de vista originales y novedosos que permitan a nuestro público lector expandir su rudimentaria visión del mundo. Como ejemplos de esta originalidad pueden citarse los artículos: Populismo, un riesgo para la democracia de Leoncio Krauss, Populismo, ¿un riesgo para la democracia? de Elmer Aguilera Carmín y Populismo de la democracia un riesgo de Lucrecio Cordobés.
De la sección cultural. Nuestra sección cultural se divide en dos grandes ejes temáticos: a) La importancia actual de pensadores obscuros y olvidados; y b) Episodios obscuros y olvidados que, de alguna manera, moldearon las ideas de pensadores conocidos. Dentro de la primera sección hay artículos como el análisis de las ideas de San Agapito de Bizancio, brillante pensador que fue el primero en postular que existe una relación entre las manchas solares, la caída de los grandes imperios y la erupción de molestas espinillas en el trasero. En la segunda sección podemos encontrar artículos como Sartre en el baño de Lucio Concha, un texto brillante que retoma la anécdota en la que el filósofo francés se quedó sin papel en un baño particularmente apestoso de París. El autor especula sobre cómo esta vivencia dio forma al existencialismo sartreano. “Lo importante no es lo que han hecho con nosotros (dejarnos sin papel), sino lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros (despedirse de un calcetín).” Estos son sólo un par de ejemplos del nivel y categoría de nuestros textos, materiales que nos distinguen como publicación. […]
… Y así continúan los horrores indecibles de este documento. Quizás, lo mejor sea quemar sus páginas malditas y convertir esta locura en cenizas, ¡el horror!
Me despido, como siempre, con una frase. Esta vez, tocó el turno al gran Voltaire:
Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida mi derecho a contradecirte.
Atte. Dr. Et al
Lector no autorizado de manuales de estilo, intelectual en ciernes y entusiasta de libertad o lo que sea que sea eso.

