El cruce de caminos en Morena

Frank García Trillo | Opinión
@FrankTrivium

Nuestra generación, la de los jóvenes mexicanos nacidos en los 90s, ha conocido el declive de la hegemonía política priista, su metamorfosis en la docena panista y el retorno a la tecnocracia liberal del “Nuevo PRI”. Tras esos 18 años de este siglo, la mitad de lo que denominan los 36 años de neoliberalismo, la personalidad más popular de la política de izquierda nacional llega al poder tras dos campañas presidenciales previas donde fue derrotado, la primera por lo que se coincide en llamar un fraude a todas luces; la segunda quizás por un desgaste de la figura política del ahora presidente y un más afinado fraude basado en la compra de voluntades. La tercera, la vencida, fue cuando el cansancio por los malos gobiernos, la esperanza en el cambio y la necesidad de aplacar las voluntades populares que se organizaban en torno al hartazgo se conjugan para permitir la victoria de este personaje.

Es interesante la desincronización que ha ocurrido en la región latinoamericana entre las corrientes de lo que se asemeja a la izquierda y lo que claramente es la derecha. Mientras que nosotros en México hace 15 años nos encontrábamos en la dominación de las opciones liberales, en América del Sur se concentra lo que denominan una marea rosa encabezada por los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela y la pareja de los Kirchner en Argentina. Ahora, desde hace 6 años, mientras que en nuestra nación hay un giro hacia el progresismo con AMLO, en Estados Unidos, Brasil, Argentina y El Salvador se presentó un retroceso hacia la derecha. Parece entonces que México es en estos momentos la vanguardia del progresismo en América, y la responsabilidad heredada a la Dra. Claudia Sheinbaum pesara sobre el continente, e incluso, sobre la narrativa general de la democracia en América del Norte y Europa.

La Dra. Claudia propone continuidad con cambio, es decir, el seguimiento de los principios del gobierno de López Obrador y el desarrollo compartido, una forma más elegante de llamar a la socialdemocracia, una visión por la cual el Estado y la acción popular pueden ajustar los desperfectos del sistema para establecer un nivel más “justo” para todos, sin que, con ello, cambien sustancialmente las relaciones de propiedad y las jerarquías asociadas al poder económico. Este escenario pareciera ser una opción razonable si las mareas son tranquilas, es decir, si el ecosistema político y económico fuese estable. Sin embargo, a diferencia de 2018, posterior a la pandemia hemos visto en el mundo el desbalance de los equilibrios políticos con dos nuevos frentes de guerra entre naciones que afectan a importantes proveedores de combustibles y alimentos del mercado europeo, el desencanto generalizado de las democracias occidentales en la participación política y el encarecimiento de las condiciones de vida con mayores desplazamientos y despojos. La crisis ambiental también agrega su dolor, con fenómenos climatológicos cada vez más intensos y con el creciente riesgo de una sequia extendida por todo el país. Todos estos fenómenos, sumados a las particulares pugnas internas de las naciones se plantean como obstáculos en el proceso de recuperación económica y social postpandemia.

Este malestar contemporáneo muestra un mundo convulso donde establecer un proyecto político consecuente a sus principios y fiel a sus bases es un desafío en donde se pone en juego la existencia misma de las democracias modernas. Aún más, en el escenario mexicano, la hegemonía del movimiento-partido de MORENA no ha sido gratis. Se debe reconocer el éxito de la estrategia comunicativa que ha permeado en todo el país, pero también tenemos que señalar que, en el ejercicio de la política y los acuerdos electorales, al igual que en 2018, el movimiento ha rechazado perfiles populares a costa de otros personajes que parecieran más bien un trueque político entre las dirigencias partidistas y los cacicazgos locales, sindicales y económicos. Es tan grande el paquete que obtuvo MORENA que va a ser muy difícil evitar las tentaciones de deslindarse, de hacerse a un lado o de querer parasitar la figura del dirigente que fue AMLO. No es por ello decir que la Dra. hará alguna de estas cosas, sino que, dentro de todo lo que consiguieron a través del triunfo electoral, habrá una intensa pugna por el control de la narrativa acerca de la continuidad.

Mientras que AMLO pudo proponer un acuerdo que permitió que se realizara la elección interna de MORENA, la Dra. tendrá por desafío armonizar a todas las posturas y facciones (aunque el partido prohíbe la existencia de las mismas en sus estatutos) dentro del movimiento y a su vez, dar nacimiento a lo que va a ser la siguiente oposición. Desconfió en que la derecha pueda hacer este famoso llamado a la reflexión que tanto piden la prensa conservadora, sin embargo, ese llamado será escuchado dentro de las mismas filas de MORENA, que ya empiezan a cocinar la pugna por el surgimiento de las nuevas alternativas. Aunque durante la campaña la futura presidenta hacía siempre un llamado a la unidad, este llamado no va a poder sostenerse eternamente. Además, el problema de marketing que tiene el pasado dentro de la política es que, al igual que la fruta y la carne en un mercado, es un bien que no puedes conservar durante mucho tiempo porque pronto se pudre. El pasado no va a parecer tan cercano, ni tan evidente sus efectos en seis años, la figura del presidente López Obrador como dirigente del partido se diluirá y cada uno querrá tomar la parte que le convenga para poder vender su proyecto político, presentándose como los herederos y verdaderos defensores del humanismo mexicano (que es el nombre oficial que tiene el obradorísmo). Anticipa correctamente esta circunstancia el ciudadano presidente, de manera que en su petición de retiro ha hecho especial énfasis en no tomarse fotos ni dejarse retratar junto a nadie. Por eso, en la izquierda debemos tener precaución, pues la siguiente oposición no va a venir de los partidos de oposición, sino dentro del movimiento.

¿Cuál es la estrategia a seguir que propone la Dra. Sheinbaum para permitir el flujo de las ideas políticas, el reparto de los poderes y responsabilidades, así como la posición frente a los favoritos del pueblo o de la militancia? La eliminación de todas las figuras de reelección y de los plurinominales en el poder legislativo. Una de las grandes lecciones del Partido de la Revolución Mexicana fue que se dieron cuenta que era necesario circular la sangre nueva dentro de las estructuras de poder y repartir adecuadamente el pastel entre todas las facciones para evitar con ello el eterno conflicto armado entre los caciques militares posrevolucionarios. El permitir que se logre el cambio generacional, la rotación de los grupos y la eliminación de las dinastías políticas que tanto mal han hecho a nuestro país (tanto de la zurda como de la diestra) va a ser parte fundamental en permitir la estabilidad política del país. Si la estructura se anquilosa y los de siempre terminan quedando como siempre en donde siempre, la fractura entre los y las referentes del partido va a explotar dentro de MORENA y gobernar el país va a tornarse una tarea mucho más difícil.

Las recientes polémicas suscitadas alrededor de la designación del futuro gabinete, así como de las elecciones de diputados plurinominales no son ni tan terribles como han augurado los recientes comunicados del Consejo Nacional de MORENA ni son el tema principal de debilidad actual en el partido. Pareciera más bien que este es el incipiente inicio de la carrera por la silla en 2024 y como, al igual que los tiempos siguen sus ciclos, las ansias del éxito y el poder se despiertan en algunos apenas ha terminado la resaca de la victoria. Este proceso también es una oportunidad de catarsis, donde se discutan los éxitos obtenidos y se ponga a prueba la lealtad, que al final del día, se vera reflejada en las votaciones del plan de reformas presentados. A pesar de lo que algunos temen sea motivo de división dentro del partido en pos de la instauración de la legislatura, estos momentos son cruciales y permiten la catarsis porque se muestra el temple de las personalidades inscritas a los poderes del estado producto de la victoria electoral y se vera quienes pierden el suelo y se dejan marear por sus ambiciones personales, como fueron algunos penosos casos en la legislatura anterior, a diferencia de quienes estén a la altura de las exigencias populares y de la militancia morenista.

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