Zapata: La construcción de un héroe nacional

Cartel promocional de "¡Viva Zapata!" protagonizada por Marlon Brando Cartel promocional de "¡Viva Zapata!" protagonizada por Marlon Brando
Carlos Erasmo Rodríguez Ramos | Reseña: La trayectoria póstuma de Emiliano Zapata de Samuel Brunk
@CarlosErasmoRR

.

en la actualidad, Emiliano Zapata es, junto con Francisco Villa, el rostro más conocido de la revolución mexicana. El revolucionario es el protagonista de un sinfín de cuentos, corridos, poemas, novelas y películas, incluyendo el filme escrito por John Steinbeck, protagonizado por Marlon Brando en el papel de Zapata. Diversos estados como Chiapas, Hidalgo, Veracruz y Tabasco tienen municipios que llevan su nombre. Finalmente, su ideario político ha cobrado tal relevancia que el llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (“EZLN”) retomó el nombre del revolucionario para su movimiento.

Este amplio reconocimiento nacional e internacional contrasta fuertemente con la fama que Zapata alcanzó en vida. El zapatismo, debido a su integración social y a sus aspiraciones iniciales, era un movimiento esencialmente regional cuyos alcances estaban limitados al estado de Morelos y partes de Guerrero, Puebla y del sur de la Ciudad de México. Fue debido a esta cercanía geográfica con la capital y a la tenacidad de sus combatientes que el zapatismo fue una preocupación constante para los efímeros gobiernos nacionales de la época. Sin embargo, este regionalismo los mantenía en una especie de segundo plano frente a figuras de alcance “nacional” como Madero, Pascual Orozco, Villa, Carranza y Obregón. 

916Na0zW10L._SY385_Siendo así, ¿cómo es que Zapata se convirtió en el rostro de la revolución, incluso por encima de los grandes vencedores de la contienda? ¿Cómo fue que las ideas del zapatismo se expandieron a nivel nacional e internacional? El libro de Samuel Brunk, La trayectoria póstuma de Emiliano Zapata, responde a estas preguntas.

Brunk nos narra a detalle la manera en la que la figura de Emiliano Zapata poco a poco fue cobrando una dimensión nacional a través de la difusión de su historias y de su ideario en los círculos cercanos de los vencedores de la revolución. Tal es el caso de Gildardo Magaña, compañero de Zapata, cercano a Lázaro Cárdenas. Estas ideas hicieron eco en un país donde los problemas agrarios permanecen vigentes hasta el día de hoy. Poco a poco, los gobiernos posrevolucionarios se dieron cuenta del atractivo de esta figura y comenzaron a integrarla en el bagaje histórico e ideológico que los legitimaba en el poder. Los presidentes comenzaron a conmemorar el asesinato a traición del revolucionario asistiendo a eventos en el estado Morelos mientras, simultáneamente, administraban las tierras a placer sin tomar en cuenta al campesinado.

Tras esta exitosa apropiación estatal de su figura, finalmente comienza un rescate de la dimensión subversiva de la figura de Zapata a partir del año clave de 1968 a través de consignas e, incluso, en el nombre de bandas de rock de protesta (La revolución de Emiliano Zapata). Así, comienza la disputa en torno al legado del zapatismo, misma que tiene uno de sus puntos culminantes en el alzamiento del EZLN en 1994.

Esta batalla por lo simbólico continúa hoy en día, cuando el año 2019 fue declarado el año de Emiliano Zapata, aún ante el insistente rechazo del EZLN y de algunos de los descendientes del caudillo. En estas circunstancias, la lectura del libro de Brunk no sólo representa la oportunidad de aprender sobre el manejo político de la memoria en torno a ciertos personajes históricos, sino que es una ventana a la fascinante vida póstuma del llamado Caudillo del Sur.

cropped-estepario-logo-e1.jpg